jueves, 23 de octubre de 2008

Un sólo equipo, una sola señal

Cuando me encontraba en el colegio, quizá la asignatura que más detesté fue la de mecanografía. Un cura español nos reprendía por no hundir las teclas de la vieja máquina de escribir con el dedo que correspondía, o sufríamos por nuestra propia cuenta cuando en el proceso de aprendizaje, los dedos se iban entre el espacio de las teclas y se maltrataban.

Hoy en día, la suavidad del teclado de un computador y el haber aprendido a regañadientes mecanografía, me permiten desempeñarme como comunicador social y periodista con toda la pericia que requiero, con habilidad en el teclado y sin mirar la pantalla cuando copio de un papel algo.

Pero más allá, el hecho de contar con un computador y conectividad, me ha ayudado en mi desempeño profesional de forma en que ya no tardo tanto escribiendo algo, pues puedo corregir en pantalla, puedo compartir y enviar el material en tiempo real, y puedo estar al tanto de lo que sucede en mi trabajo y en la sociedad en general.

Hace un tiempo, una colega periodista me llamó para solicitarme un material que necesitaba urgente, que ya le había enviado pero que esta vez, quería que le reenviara a otra dirección de correo. Su llamada la recibí cuando me desplazaba por la ciudad. La información la necesitaba con suma urgencia. El problema lo resolví desde mi teléfono, pues si bien no tenía el archivo, bastó con entrar a mi correo desde el móvil, buscar el correo que le había enviado, y reenviárselo a la nueva dirección que me había dado. La llamé inmediatamente y me dijo que ya lo había recibido.
Las bondades de la tecnología, me permiten interactuar entre el teléfono móvil y el portátil permanentemente, llevando archivos en mi móvil y guardando una copia de mis datos del móvil en el portátil.

Cuando me desempeñé como periodista, pensaba en cómo sería el trabajo en un periódico por aquellos días en los que aprendí mecanografía y cuando los computadores tenían cero conectividad y funcionaban bajo sistemas operativos como el Basic. El ruido de las máquinas de escribir en una sala de redacción debía ser algo desesperante. Y el esperar información a través de un fax, tedioso. Ni que hablar, cuando por aquellos días, los teléfonos móviles no existían. De esa forma pensé, que teniendo que responder por una página diaria para un periódico, sin la tecnología disponible, los teléfonos móviles, el computador y un e-mail, hacer un periódico en otros tiempos debió ser una tarea titánica que por fortuna no viví.

La tecnología también ha facilitado mi vida, en cuanto mis visitas a una oficina de banco, se redujeron casi en su totalidad, pues hacer todo en línea ahorra tiempo y molestas filas para pagar facturas. Ahora lo hago en línea o en puntos de pago en supermercados.

Igualmente, contar con la red, me permite poder tener disponible en cuanto quiera, la información necesaria para lo que sea. Cuando quiero averiguar productos o servicios, direcciones, precios y demás, solo requiero abrir el explorador y encontrarlo.

El estado del tiempo ya no es un problema tampoco. Puedo saber cómo va a estar el otro día viendo los pronósticos en la red o abrir el Google Earth para ver el estado de las nubes para saber que ropa ponerme al día siguiente.

Claro está, que la tecnología es la suma de una serie de complementos y de empresas proveedoras que redondean un buen servicio. Una buena portátil inalámbrica, un buen router inalámbrico, una buena conexión a Internet de un ISP. Un buen móvil con una buena señal. Todo se complementa.

Algo diferente pero también tecnología, un buen control remoto para cambiar el noticiero al medio día desde la cocina, mientras destapo unas cuantas latas de alimentos listos para servir un suculento almuerzo.

Finalmente, creo que la tecnología aún nos puede ofrecer mucho más. Sueño el día en que en un sólo equipo pueda tener el móvil, la música, la televisión, la radio, una grabadora de periodista, un portátil, un gps, un altímetro, brújula, barómetro, termómetro y hasta linterna. Todo lo que hoy en día ofrecen los teléfonos, los relojes y los portátiles, incluido en un sólo equipo. Pero que además, ese equipo no tenga problemas con el polvo, la humedad, la vibración y las caídas. Que sea pequeño, liviano, resistente a todo, flexible y completamente convergente. Y para ello, que se acaben de una vez las señales wi-fi, bluetooth y de celular, para que todo viaje sobre el mismo protocolo, que podría ser un wi-max o algo similar, lo que ahorraría definitivamente energía, haría más liviano al equipo y al mismo tiempo, más pequeño. Un sólo equipo, una sola señal.

1 comentario:

Mauro dijo...

Completamente de acuerdo Anuar. Esa fue mi posición frente a ese profesor que dejó a toda una generación como bruta, floja y mediocre. Ahora bien, acaso no es normal que de un grupo de 30 estudiantes, al menos un 10 por ciento responda al estímulo de querer resumir textos de 300 páginas en un párrafo? Absurdo o al menos extraño sería que a los 30 les gustara. Y este profesor se queja porque fueron 5 los que respondieron al estímulo. La falla, desde mi punto de vista, es lo inadaptado del profesor.